Anthias squamipinnis

squamipinnis

Orden: Perciformes
Familia: Serranidae
Clase: Actinopterygii
Subfamilia: Anthiinae
Género: Anthias
Especie: Anthias squamipinnis

Aunque la mayoría de anthias squamipinnis que nos llegan en los comercios especializados procedan del Mar Rojo, el área que habita es enorme: Viven desde el Mar Rojo, hasta el Sur de África, Islas Salomon, Norte de Japón y Sur de Australia.

Los anthias squamipinnis son pequeños serránidos de unos 15 cms que prefieren poblar los arrecifes coralinos de hasta 50 metros de profundidad, donde forman jerarquías territoriales de tal manera que un macho domina un pequeño territorio y su harén. Llama la atención como un anthias puede cambiar de sexo mediante una transformación que puede tardar de 2 a 3 semanas, pero esto depende de su localización y características de su hábitat.

Introducción

El anthias, es uno de los pocos peces de acuario de arrecife que puede vivir en cardumen, además no sólo es que pueda, sino que es aconsejable hacerlo, ya que en la naturaleza, pueden formar colonias de hasta miles de individuos, pero al contrario que otros peces (cirujanos, lábridos…), éstos conservan la compatibilidad interespecífica en nuestros acuarios y no sólo en la naturaleza… siempre y cuando el acuario sea de 300 litros o mayor.

Los anthias squamipinnis, son unos de los anthias más conocidos y más frecuentes en las tiendas especializadas; tienen un color anaranjado muy llamativo con dos rayitas moradas cerca de los ojos y su característica cola en forma de lira… para la gente que hemos o tenemos cíclidos de los grandes lagos africanos, no podremos evitar compararlo con el neolamprologus brichardi.

Llama la atención que los anthias jóvenes posean el cuerpo característico de las hembras y mediante van creciendo, algunos cambían a machos, este hecho lo podremos observar si mantenemos al menos una pequeña colonia de 3 o 4 anthias, ya que incitará que haya al menos un macho para el grupo. Son unos peces muy resistentes e incluso aptos para el acuarista principante, ya que pueden soportar un acuario que aún no esté maduro.

Los anthias son peces que viven en cuevas, por lo que tendremos la precaución de proporcionarles refugios y zonas oscuras en el acuario especialmente en su introducción y por la noche. No obstante, no pasan el día escondidos como algunos gobios, sino que son peces, más bién activos y extrovertidos, llegando incluso a aceptar el alimento de la propia mano al acostumbrarse a su nuevo hogar.

Compatibilidad con otras especies

No hay ningún problema tanto inter como intraespecificamente, ya que ni son territoriales con ellos mismos, ni lo son con los demás. Sencillamente tomaremos la prudencia de no ponerlos junto a peces muy grandes o depredadores, como el pez escorpión, meros o morenas, ya que en vez de un compañero, sólo verán comida.

Si queremos mantener un grupo de anthias, vale más asegurarnos de meterlos todos a la vez y si son lo suficientemente grandes como para sexarlos, pondremos 1 solo macho. Si los metieramos por separado y con una diferencia temporal alta, podrían darse disputas territoriales.

Alimentación

Los anthias en la naturaleza comen casi exclusivamente zooplancton, así que procuraremos alimentos con alimentos pequeños como dafnia, artemia, mysis o cyclops. Raramente se inclinarán por los alimentos artificiales ya que pueden llegar a ser muy exigentes y selectivos con la comida, hasta el punto de llegar a alimentarse de un sólo alimento (generalmente se inclinan por la artemia)… aunque una vez acondicionados al acuario y acostumbrados a alimentarse en cautividad, se convertirán en unos verdaderos glotones. Es muy recomendable ofrecerles algún alimento vivo, como la artemia, ya que así se les incitará a comer si ofrecen dificultades.

Reproducción

Son pocas las especies marinas que pueden llegar a reproducirse en cautividad, el anthias squamipinnis es uno de ellos. El máximo problema para reproducir peces de agua salada, no es la propia reproducción en sí, sino el desarrollo y alimentación de las crías, ya que se deben mantener los parámetros del agua perfectísimos y un buen cultivo de zooplancton, artemia u otros organismos vivos de diminuto tamaño… al contrario que los peces de agua dulce, las crías de peces de agua salada no se alimentarán con infusorios o comida artificial, ya que se rigen por el instinto de la depredación de organismos en movimiento. Así que si queremos reproducir nuestros nemateleotris, primero deberemos dominar dos cosas: 1) Un acuario extra, donde desarrollar las crías, con un filtro no demasiado potente y sin sustrato (para que el alimento no se meta entre la arena coralina y no pueda ser visto por las larvas/ alevines), y 2) Un dominio de las técnicas del cultivo de diversas clases de plancton u otros organismos microscópicos y más adelante con artemia recién salina.

Es bien sabido que esto no es nada fácil y que está reservado a los aficcionados más experimentados; pero también es cierto que si nos lo proponemos firmemente y si dedicamos tiempo para aprender y controlar dichas técnicas, podríamos llegar a salvar una parte de la puesta.

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